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QUIZÁ EL MAYOR DAÑO NO SEA ECONÓMICO REDACCION
Pachuca, Hgo, 31 DE Julio del 2026
Gianni Infantino salió a decir que el fútbol no está en venta, que
nadie pretende entregar el control del deporte a los mercados
financieros y que todo fue malinterpretado. Qué conveniente. Después
de la tormenta de críticas, de la indignación de la UEFA, la CONCACAF y
la Confederación Asiática, el discurso cambió de tono. Casualidad… o el
peso de la presión mediática.Es difícil no ser escépticos.
Durante años la FIFA ha demostrado que donde hay un negocio
multimillonario, ahí encuentra una oportunidad. Más partidos, más
torneos, más patrocinadores, más derechos de televisión, más
publicidad, más ganancias. Ahora que la propuesta provocó un rechazo
internacional, el mensaje cambia y se asegura que el fútbol no se vende.
La pregunta es inevitable: ¿de verdad cambió la intención o simplemente
cambió la estrategia de comunicación?Quizá nunca lo sabremos.
Lo que sí sabemos es que el fútbol hace mucho dejó de girar
únicamente alrededor del balón. Hoy gira alrededor de cifras que marean
a cualquiera. El espectáculo vale miles de millones, mientras el joven
que juega en una cancha de tierra sigue esperando que alguien lo
descubra.
Ese muchacho que entrena después de la escuela, que juega
descalzo en un llano, que sueña con vestir la camiseta de un gran club,
escucha una y otra vez que "el esfuerzo tiene recompensa". Pero la
realidad suele ser mucho más cruel. Sin recursos, sin visores, sin
academias de calidad y sin apoyo económico, miles de talentos
desaparecen antes siquiera de tener una oportunidad.
Nos hablan de impulsar el fútbol mundial, pero los campos llaneros
continúan abandonados. Nos hablan de desarrollo, mientras las ligas
infantiles organizan rifas para comprar uniformes. Nos hablan de
igualdad de oportunidades, pero cada año la distancia entre el fútbol de
élite y el fútbol de barrio es más grande. ¿Quién representa entonces al
niño que juega por amor al deporte?
Porque el fútbol nació precisamente ahí: en las calles, en los
barrios, en las colonias populares y en los llanos. No nació en una sala
de juntas ni en un consejo de inversionistas. Los grandes ídolos salieron
de lugares humildes, no de balances financieros.
Si la FIFA realmente quiere demostrar que el dinero no manda,
debería empezar por invertir mucho más en la formación de jóvenes, en
infraestructura deportiva y en programas transparentes para detectar
talento. Ahí es donde se construye el futuro del fútbol, no en los
mercados financieros.
La presión mediática obligó a matizar el discurso. Quizá también
frenó una propuesta que encendió las alarmas. Pero la confianza no se
recupera con comunicados; se recupera con hechos.Porque el
aficionado ya no quiere promesas. Quiere creer que todavía existe un
lugar donde el talento vale más que la cartera, donde el esfuerzo pesa
más que el capital y donde los sueños de un niño futbolista no terminan
derrotados por el poder del dinero.
Mientras eso no ocurra, seguirá creciendo una sospecha
incómoda: que el balón todavía rueda en la cancha, pero el verdadero
partido se juega en las oficinas… y el árbitro viste de traje. Durante
años, la FIFA ha repetido el mismo discurso: que el fútbol es para todos,
que impulsa el desarrollo, que fomenta la inclusión y que millones de
niños pueden soñar con llegar a la élite. Suena hermoso. El problema es
que cada decisión parece alejar más ese sueño de la realidad.
Mientras en los discursos se habla de pasión, igualdad y
oportunidades, en las oficinas se habla de inversionistas, rentabilidad,
negocios y rendimiento financiero. El balón quedó en segundo plano; el
dinero pasó a ocupar la posición de delantero estrella. La polémica
propuesta para permitir la participación de capital privado en las
competiciones de la FIFA no hace más que confirmar la transformación
del deporte más popular del planeta en una gigantesca industria. Y
aunque el organismo asegure que "nadie está vendiendo el fútbol",
cuesta trabajo convencer a los aficionados cuando cada movimiento
parece responder más a intereses económicos que al fortalecimiento del
deporte.

