En medio de un panorama ambiental complicado, una noticia rompe la inercia
negativa: la presencia de la mariposa monarca en México aumentó 64%.
Un dato que sorprende, emociona y, sobre todo, da esperanza. Estas pequeñas
viajeras, que recorren miles de kilómetros cada año, enfrentan amenazas
constantes como la deforestación y el cambio climático.
Y aun así, regresan.
El incremento no significa que todo esté resuelto, pero sí demuestra que los
esfuerzos de conservación pueden dar resultados. Es, en cierto sentido, un
recordatorio incómodo: cuando se quiere, sí se puede.
La naturaleza, a diferencia de la política, suele cumplir… aunque nadie la esté
viendo.
