La Cámara de Diputados, conocida como San Lázaro, presentó este martes una iniciativa para prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 18 años, con el objetivo de proteger la salud de los jóvenes ante los efectos adversos de estos productos. La propuesta contempla sanciones económicas que podrían alcanzar los 200 mil pesos para quienes incumplan la norma.
La iniciativa, presentada por legisladores de diversas bancadas, busca regular la comercialización y publicidad de bebidas energéticas, considerando que su consumo excesivo puede generar problemas de salud como hipertensión, arritmias, insomnio, ansiedad y daño a órganos vitales. Estudios nacionales e internacionales han mostrado que los jóvenes son el grupo de mayor riesgo debido a su alta exposición y vulnerabilidad a la cafeína y otros estimulantes presentes en estos productos.
De aprobarse la reforma, se establecerían mecanismos de verificación para tiendas, supermercados, estaciones de servicio y comercios en línea, con el fin de garantizar que no se vendan bebidas energéticas a menores de edad. Los infractores podrían enfrentar multas económicas y la suspensión temporal o permanente de su actividad comercial en caso de reincidencia.
En su exposición, los legisladores enfatizaron la importancia de la prevención frente a los riesgos para la salud, señalando que la medida también contribuirá a disminuir accidentes y enfermedades asociadas al consumo indiscriminado de estas bebidas. “Proteger a los jóvenes debe ser una prioridad. No se trata de prohibir por prohibir, sino de garantizar que las futuras generaciones crezcan saludables”, indicaron.
La iniciativa también contempla campañas de concienciación y educación dirigidas a padres y tutores sobre los efectos del consumo de bebidas energéticas, así como la promoción de alternativas saludables.
Especialistas en nutrición y salud pública han respaldado la propuesta, aunque advierten que la regulación debe ir acompañada de seguimiento efectivo y controles estrictos, para que realmente tenga impacto en la población juvenil.
Con la presentación de esta iniciativa, San Lázaro busca colocar la salud de los menores como un tema prioritario en la agenda legislativa, marcando un precedente en la regulación de productos con alto contenido de estimulantes.

