El gobierno federal presentó el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, una
ambiciosa estrategia de seguridad y desarrollo que busca reducir la violencia en
el estado con una combinación de fuerza, inversión social y presencia
institucional.
El plan contempla el despliegue de más de 10 mil elementos del Ejército, la
Guardia Nacional y fuerzas estatales, que serán distribuidos en los municipios
con mayor incidencia delictiva, principalmente en Tierra Caliente, Uruapan,
Apatzingán y Zamora. El objetivo, según autoridades, es “rodear y desmantelar
las estructuras criminales” que operan en la región.
Además, el programa incluye una inversión de 57 mil millones de pesos en
infraestructura, educación, programas sociales y desarrollo rural.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que no se trata solo de un operativo
militar, sino de una estrategia integral para devolver la tranquilidad a las
comunidades afectadas por la violencia.
“No vamos a abandonar a Michoacán. Vamos a devolverle la paz con justicia y
oportunidades”, afirmó el mandatario durante la presentación del plan en
Morelia.
El proyecto contempla la rehabilitación de caminos rurales, la apertura de
escuelas técnicas, créditos para el campo y programas de empleo para jóvenes.
También se establecerán bases de operaciones mixtas y centros de atención
ciudadana en zonas con presencia de grupos armados.
El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar
García Harfuch, fue de los primeros en pronunciarse al respecto sobre
los mecanismos de seguridad que se llevarán a cabo para mejorar el bienestar
en Michoacán y enfatizó que se reforzarán los cuatro ejes de la estrategia:
atención a las causas, el fortalecimiento de la policía estatal y las municipales,
el fortalecimiento de inteligencia e investigación y se reforzará la fiscalía
especializada de alto impacto de la Fiscalía General del Estado, mediante
intercambio de información con el gabinete de seguridad y la FGR.
Sin embargo, expertos en seguridad advierten que los resultados dependerán de
la coordinación efectiva entre los tres niveles de gobierno y de evitar que la
presencia militar se prolongue sin resolver las causas estructurales de la
violencia.
Mientras tanto, la población recibe el anuncio con una mezcla de esperanza y
escepticismo. Michoacán, una de las entidades más golpeadas por el crimen
organizado, ha sido escenario de múltiples operativos federales en las últimas
dos décadas… pero esta vez, el gobierno promete que será “el principio del fin
del miedo”.

