Porque si algo le encanta a México es repetir capítulos que ya vimos, este fin de
semana San Primitivo, en el municipio de Tlahuelilpan, volvió a ser noticia por
una fuga de hidrocarburo que puso a la comunidad en alerta máxima. Y sí, todos
recordaron inmediatamente lo peor, porque la memoria colectiva es muy
eficiente cuando se trata de tragedias.
La fuga fue detectada por vecinos que, como siempre, parecen tener mejores
sensores que cualquier infraestructura federal. Reportaron un olor intenso y la
presencia de una nube tóxica que causó preocupación, mareos y una colección
de videos que corrieron más rápido que cualquier protocolo oficial.
De acuerdo con información preliminar, el incidente se originó en un ducto
presuntamente perforado —qué novedad— lo que provocó una salida
descontrolada de combustible. Autoridades de Protección Civil realizaron el
perímetro de seguridad y pidieron a la población no acercarse, no grabar y no

hacer exactamente lo que todos hicieron cuando vieron que había señal en el
celular.
Mientras tanto, personal especializado trabajó para controlar la fuga, cerrar
válvulas y asegurar la zona. Pemex, por su parte, informó que la situación está
“bajo control”, una frase que en Tlahuelilpan escuchan con la misma confianza
con la que uno escucha “no va a doler”.
La comunidad, marcada por una tragedia en 2019, vivió horas de tensión.
Aunque esta vez no hubo lesionados ni explosión, el miedo se instaló
nuevamente. Las autoridades reiteraron el llamado a evitar el huachicoleo y
recordaron que estas prácticas ilegales siguen siendo un riesgo enorme para
poblaciones enteras.
Pero más allá del discurso repetido, lo que quedó claro es que la herida sigue
abierta y que cualquier fuga, por pequeña que sea, activa todas las alarmas
emocionales de un lugar que —injustamente— ya vive con la palabra “tragedia”
tatuada en su historia reciente.
Por ahora, San Primitivo respira un poco más tranquilo, aunque con ese airecito
a hidrocarburo que nadie pidió. Las investigaciones continúan, las versiones se
acumulan y la población solo espera que este capítulo no tenga secuela. Porque
si alguien merece paz, es justamente esta comunidad.

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