En el mundo del crimen organizado, el poder no se hereda… se disputa. Y eso lo
dejó claro Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, quien buscó tomar el control
del CJNG tras el abatimiento de “El Mencho”.
Según reveló la Secretaría de Marina, el presunto criminal se movilizó para
consolidar su liderazgo dentro de la organización, lo que habría generado
tensiones internas y posibles enfrentamientos.
El caso evidencia algo que rara vez se dice abiertamente: cuando cae un líder
del narco, el problema no desaparece… se transforma.
Las disputas internas suelen traer más violencia, más fragmentación y un
escenario aún más complejo para las autoridades.
Porque en este juego, siempre hay alguien listo para ocupar el lugar.

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