En México, pedir vacaciones largas suele implicar ahorrar, planear… y rogar que
te las autoricen. Pero en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), al
parecer, existe otro modelo: ausentarte por meses… y seguir cobrando como si
nada.
Sí, leíste bien.
En la recta final previa a la reforma judicial de 2024, la SCJN mantuvo un
esquema de privilegios que permitió a altos funcionarios solicitar licencias con
goce íntegro de sueldo bajo el concepto de “asuntos personales graves”. El
problema no es el concepto —todos pueden tener situaciones difíciles—, sino el
tamaño del beneficio… y la opacidad que lo rodea.
Uno de los casos más llamativos es el de Alejandra Martínez Verástegui,
directora del Centro de Estudios Constitucionales. De acuerdo con documentos
oficiales, se le autorizó una licencia de seis meses, del 16 de agosto de 2025 al
15 de febrero de 2026. Durante ese tiempo, siguió recibiendo su salario mensual
de más de 123 mil pesos netos.
Haz cuentas: aproximadamente 740 mil pesos cobrados sin desempeñar sus
funciones.
Pero la historia no termina ahí. Mientras ella estaba ausente, su puesto fue
ocupado de manera interina, lo que en la práctica duplicó el gasto en esa área.
Es decir, el erario no solo pagó una ausencia… sino también un reemplazo.
Y no fue un caso aislado. Una investigación periodística identificó cerca de 50
licencias similares, aunque los detalles completos permanecen bajo reserva.
¿La razón? La propia Corte clasificó la información bajo criterios de
“confidencialidad”, bloqueando el acceso público a datos clave sobre el uso de
recursos.
El comité que autorizó estas licencias —integrado en su momento por ministros
de alto nivel— validó decisiones que hoy levantan más preguntas que
respuestas. ¿Qué tan “graves” eran esos asuntos personales? ¿Por qué no hay
transparencia? ¿Quién supervisa estos beneficios?
La ironía es difícil de ignorar: la institución encargada de garantizar la legalidad
y la justicia operando bajo esquemas que, al menos en apariencia, privilegian la
discrecionalidad.
Mientras millones de mexicanos enfrentan condiciones laborales rígidas y
salarios limitados, en la cúpula judicial parece existir una realidad paralela
donde ausentarse no afecta el ingreso… ni la rendición de cuentas.
Porque en este país, la justicia puede ser ciega… pero al parecer, también
bastante bien pagada.

