Las gemelas mexicanas Lía y Mía Cueva Lobato, originarias de Jalisco y con penas 14 años de edad, han hecho historia al conquistar la medalla de bronce en la categoría de trampolín sincronizado de 3 metros durante su debut en un Campeonato Mundial de la categoría mayor. La hazaña ocurrió este martes en el Mundial de Deportes Acuáticos, celebrado en Singapur.

Con una actuación sobresaliente, las hermanas Cueva Lobato lograron un puntaje total de 294.36 unidades, lo que las colocó en el tercer lugar del podio, únicamente por detrás de las parejas representantes de China y Gran Bretaña.

La dupla china conformada por Yiwen Chen y Jia Chen se llevó el oro con 325.20 puntos, mientras que las británicas Yasmin Harper y Scarlett Mew Jensen obtuvieron la plata con 298.35 unidades.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), las mexicanas realizaron cinco ejecuciones clave durante la final: obtuvieron 46.80 en la ronda 201B, 92.40 en la 301B, 159.00 en la 405B, 225.96 en la 107B y cerraron con 294.36 en la serie 5152B. Cada salto fue ejecutado con gran sincronía, técnica y precisión, lo que reafirma el enorme talento de estas jóvenes atletas.

El logro de Lía y Mía no solo representa una medalla para México, sino también un hito en sus carreras, pues debutar en un torneo de esta magnitud y subir al podio es una hazaña que pocos atletas consiguen a tan corta edad. 

Con apenas 14 años, las gemelas ya se perfilan como figuras emergentes del deporte acuático a nivel internacional.

Este resultado es también testimonio del trabajo de sus entrenadores y del sistema de apoyo deportivo que ha rodeado su desarrollo, permitiéndoles competir al máximo nivel. La disciplina de clavados, históricamente una de las más exitosas para México, continúa renovándose con nuevas generaciones como la de las hermanas Cueva, quienes demuestran que el país sigue siendo potencia en esta disciplina. 

Su éxito en Singapur es una fuente de inspiración para niñas, niños y jóvenes mexicanos que sueñan con llegar lejos en el deporte. La historia de Lía y Mía es ejemplo de que la preparación constante, la disciplina y el trabajo en equipo rinden frutos. 

Su medalla de bronce es también un reflejo del crecimiento del deporte femenino en México.

Con esta primera gran experiencia internacional, las gemelas ya tienen la mirada puesta en futuras competencias, con el objetivo de seguir mejorando y representando a México en los más altos escenarios deportivos. Este apenas es el inicio de una carrera prometedora que ya comienza a dejar huella en el mundo del clavado.

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