“2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA”: PERO ESTE AÑO FUE MÁS VIOLENTO QUE LOS ANTERIORES, EN 1968, MÉXICO ENTERO PADECIÓ LA REPRESIÓN SANGUINARIA Y ENLOQUECIDA DE DÍAZ ORDAZ
Hoy México entero padeció la represión sanguinaria y enloquecida de Díaz Ordaz, pero hoy los grupos de choque fueron más violentos en la marcha 2025.
Los periodistas, sin embargo, realizaron una entrevista a un investigador quien narró y dijo: “Las balas del 2 de octubre mataron en vida a Díaz Ordaz”. Con esta frase, el escritor Fritz Glockner Corte habló sobre la matanza estudiantil de 1968 y el derrumbe político del expresidente Gustavo Díaz Ordaz, tema de su más reciente libro dentro de la colección Los Malos de la Historia.
Han pasado 57 años desde la masacre de Tlatelolco, pero el eco de aquel día sigue resonando en las calles y en la memoria colectiva. El 2 de octubre de 1968 no es solo una fecha: es una herida abierta, un recordatorio de la violencia del Estado y un símbolo de la lucha por la democracia en México.
Ese día, miles de estudiantes se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas para exigir libertades democráticas. La respuesta del Estado
fue brutal: el Ejército, apoyado por el Batallón Olimpia, rodeó la plaza y abrió fuego contra la multitud. Mientras el gobierno hablaba de 26 muertos, periodistas e historiadores aseguran que fueron centenares.
Durante décadas, el discurso oficial intentó ocultar la verdad bajo la narrativa de “enfrentamiento”. Pero los testimonios sobrevivieron, y
con ellos la exigencia de justicia. El 68 no solo fue represión; fue el inicio de una cultura de resistencia juvenil y social que no se dejó intimidar. “2 de octubre no se olvida” se convirtió en consigna y compromiso ético contra la impunidad.
El 68 marcó un antes y un después. Muchos protagonistas fueron perseguidos, encarcelados o desaparecidos. Sin embargo, el movimiento inspiró luchas posteriores: el Halconazo de 1971, movimientos sindicales, feministas e indígenas, hasta los reclamos actuales de justicia y derechos humanos.
En 2018, el Estado reconoció por fin el 2 de octubre como crimen de Estado. Pero la justicia plena sigue ausente. Ningún alto mando fue castigado, y la impunidad permanece como sombra sobre la historia oficial.
Hoy, miles marchan desde Tlatelolco hasta el Zócalo. Jóvenes que no vivieron el 68 caminan junto a sobrevivientes, colectivos y organizaciones sociales. La consigna se mantiene: “2 de octubre no se olvida”, aunque los grupos de choque mostraron hoy mayor fuerza que en 1968.
Más que un grito, es una advertencia. Olvidar sería aceptar la impunidad, callar sería repetir la historia. El 2 de octubre no es un ritual vacío ni solo una fecha: es un espejo que nos obliga a medir cuánto hemos avanzado hacia un México democrático, justo y sin represión.
El 68 enseñó que la voz de la juventud puede desafiar al poder, pero que la respuesta autoritaria puede ser feroz. Mientras no haya justicia, el 2 de octubre seguirá siendo presente.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) informó que, tras la movilización conmemorativa del 2 de octubre en Ciudad de México, 94 policías resultaron afectados; la mayoría se encuentra estable y podrían ser dados de alta pronto, mientras que tres oficiales permanecen delicados tras enfrentarse a los grupos de choque.

