por: Virgilio Guzmán
Donde anda este Pedro, me refiero a Pedro González Domínguez, tal vez se encuentre en la Ciudad de México, ya que una gran parte de su vida la paso en la gigante selva chilanga, seguramente fue a visitar a tantos amigos e intelectuales y hasta burócratas como también fue él, a sus amigos con los cuales compartimiento acompañados de un buen café tantas platicas de temas infinitos e inacabables hasta la madrugada, como acostumbraba hacerlo.
Oh ¿andará en Pachuca? otro lugar dónde él vivió muchos años y disfruto de tantas experiencias políticas y culturales en intelectuales de arte y política de inclinación de izquierda desde Marxistas hasta democráticas -progresistas como nunca dejó de ser hasta el cansancio.
Cuál será su tema de hoy, de que ilustre autor de la filosofía hablará hoy, de quién estará platicando y estará exponiendo y metiendo sus propios conceptos como él los entendía.
Oh de que acontecimiento político, mundial, nacional o hidalguense y de los amigos y compañeros de lucha ¿de qué nos hablará hoy?, claro siempre refiriéndose solo a las divergentes y contradicciones diversas, obvio no personales críticas con gran respeto a la ´persona , ósea nunca demostró mínimo falta de respeto por sus amigos y compañeros de los grupo de discusión que era sus gran riqueza existencial, saber, exponer y oír a otros con sus muy magistral calma y tranquilidad envidiable, y anotando su próxima opinión e intervención verbal, así era el hermano, compañero, camarada y amigo Pedro González así fue su auténtica vida antes de perderlo de vista.
Me lo imagino aún comiéndose una naranja, casi como único alimento, un tanto desordenado y poseedor de una brillante inteligencia y a veces inquisitiva y sospechosas ideas que tal vez le salían de autor que en ese momento estaba en su turno de sus largas lecturas de obras literarias, novelas o de ciencia política o filosofía, era necio en sí, quería saber de todo. aunque en algunos casaos un poco, pero luego ya fijaba sus opiniones, y siempre era critico o pretendía ser justo con sus valoraciones de las diversas y diferentes temáticas que está ponía a atender su curiosidad y ocurrencias.
Cuando compartimos tanto tiempo la vivienda, casi siempre era de desvelo y de intercambio de las ideas y las opiniones y también claro de nuestro conocimiento de ambos, pero siempre acompañamos “mis clases” con un rico café con leche y huevos con frijoles revueltos o con la comida de verduras que, aunque no le gustaba la cebolla, se comía con gusto lo que yo lograba tener para comer, nunca me agradó cuándo quería cooperar, le contestaba; -Pedro mientras allá para comer para mí, abra para comer los dos, no hay fijón, “no hay necesidad de tú cope”, lo puedes ocupar por sí te hace falta, sobre todo cuando no llegaba; por estar trabajando o estar con mi familia puedes ocupar tus centavos para comer, no te preocupes como siempre “le echo agua a los frijoles y ya estuvo”.
Fue casi iniciando la pandemia que por precaución, ya que me pescó dos ocasiones que tuvimos por prevención de contagio que Pedro tuvo que ir a vivir a casa de unos grandes amigos e inseparables de Pedro, el gran pintor Eloy Trejo Trejo y Ana Ma. Salomón, dónde radico otra parte importante de sus vida, que durante ese lapso nos veíamos en ocasiones para tomarnos nuestro café, luego él inicia a reunir un grupo de grandes y buenos amigos dónde elegían un tema y luego decidían quién e la otra reunión por la tarde de los martes expusiéramos y luego abríamos la discusión teórica, tranquila pero más frecuente aguerridas discusiones hasta en ocasiones entre algunos se distanciaba la supuesta amistad, por acontecimientos inalcanzable o temas un tanto para nosotros inútiles de cambiar, más cuando creíamos en utopías sobre todo políticas.
Fue desde entre los compañeros se fue abonado la idea de la organización de estudio “Pedro Ma. Anaya” que hasta la fecha sigue funcionando, sesiones que hoy coordina y que impulsa con mucha regularidad y puntualidad nuestro amigo y compañero Ramón Hernández, seguramente ahí encuentre a nuestro amigo Pedro entrometido en todo, fomentando los sueños y argumentando sus tácticas y estrategias entre mescla de café e ideológicas y políticas llenas de sueños e imaginación sin etiquetas pegadas a las valijas para salir de viaje.

