El diagnóstico temprano del autismo mejora el futuro de las personas
*Esta condición afecta la comunicación y socialización, pero cada caso es único y requiere atención personalizada
Pachuca de Soto, Hidalgo. – Reconocer las particularidades en el Trastorno del Espectro Autista
(TEA) es crucial para realizar un diagnóstico oportuno y contribuir a la creación de entornos más
empáticos e inclusivos, destacó Andrómeda Ivette Valencia Ortiz, jefa del Área de Psicología en el
Instituto de Ciencias de la Salud (ICSa) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
Debido a que esta condición del neurodesarrollo afecta las áreas de comunicación y socialización,
no es posible generalizar su manifestación, ya que, al tratarse de un espectro, la intensidad y
frecuencia de sus características varían en cada individuo. A pesar de ello, la sociedad
frecuentemente espera que todos los niños y niñas adquieran habilidades similares en edades
específicas.
Si esto no ocurre, se genera presión y comparaciones en diversos entornos, como la escuela o la
familia. Esta situación no es exclusiva de la infancia, sino que trasciende a otras etapas, como la
juventud. Por ejemplo, un estudiante con autismo necesita estímulos y estrategias de aprendizaje
distintas a las convencionales.
Es importante resaltar que el objetivo no es segregar por grupos o condiciones, sino identificar las
singularidades de cada individuo, las cuales pueden convertirse en fortalezas. Además, la
neurodiversidad debe usarse para armonizar los procesos de adaptación necesarios para quienes
tienen perfiles sensoriales o cognitivos alternativos.
Por ello, resulta fundamental realizar un diagnóstico mediante la evaluación de un equipo
multidisciplinario con especialistas en neurología y neuropsicología, a fin de valorar los estímulos
del paciente, su crecimiento físico, sus movimientos y coordinación, así como sus procesos de
pensamiento y aprendizaje.
Gracias al progreso en la investigación y la tecnología, se ha demostrado que las personas con TEA
no carecen de habilidades, sino que procesan su entorno de una forma distinta. En consecuencia,
este entendimiento permite crear espacios educativos más incluyentes, siempre y cuando se
ajusten las estrategias para facilitar la asimilación del conocimiento y fomentar sus destrezas
personales.
