En política, como en las relaciones tóxicas, el “sí, pero no del todo” es una
constante. Así lo dejó claro Manuel Velasco, coordinador del Partido Verde en el
Senado, al confirmar que su partido seguirá aliado con Morena rumbo a 2027…
aunque solo a medias.
Porque sí, el romance sigue a nivel federal. Pero en lo local, la cosa cambia.
Ejemplos claros: San Luis Potosí y la Ciudad de México, donde el PVEM ya avisó
que no necesariamente caminará de la mano con el partido guinda.
¿Traducción? Amor abierto… pero con intereses.
Velasco insiste en que la alianza se mantiene firme donde conviene, pero deja
ver que cada estado será negociado como si fuera mercancía electoral. Nada
nuevo: en la política mexicana, las coaliciones no son ideológicas, son
estratégicas.
La jugada también refleja tensiones internas. Mientras Morena busca control
total, sus aliados empiezan a medir su propio peso. Y el Verde, experto en
sobrevivir a cualquier sexenio, no piensa regalar nada.
Rumbo a 2027, el mensaje es claro: sí hay alianza… pero no gratis.
