En su discurso, destacó el diálogo, la paz y la fraternidad, resaltando la
diversidad del país como un valor.
La visita refuerza la relación histórica del Vaticano con Camerún, tras los pasos
de Juan Pablo II y Benedicto XVI.
En tiempos de tensión global, el mensaje suena necesario… aunque no siempre
escuchado.
