La gobernadora de Dakota del Sur y figura republicana, Kristi Noem, calificó a la ciudad de Chicago como una “zona de guerra” luego del violento tiroteo registrado durante un operativo federal que dejó varios agentes heridos y un saldo de al menos cuatro civiles muertos. El enfrentamiento, ocurrido en el vecindario de Englewood, ha reavivado el debate nacional sobre la violencia armada y las políticas de seguridad en Estados Unidos.
Según reportes preliminares del Departamento de Justicia, el tiroteo comenzó cuando un grupo de agentes federales intentó ejecutar una orden de arresto contra presuntos miembros de una organización delictiva.
La situación escaló rápidamente cuando los sospechosos abrieron fuego desde una vivienda, provocando una intensa balacera que duró más de 20 minutos.
A raíz de estos hechos, Kristi Noem —quien ha intensificado su discurso sobre la inseguridad urbana— aseguró que “las grandes ciudades demócratas están colapsando bajo su propio desorden” y pidió al gobierno federal “recuperar el control de las calles antes de que sea demasiado tarde”. Sus declaraciones generaron una ola de reacciones, tanto de apoyo como de rechazo, especialmente entre líderes demócratas que la acusaron de usar la tragedia con fines políticos.
El alcalde interino de Chicago respondió que la ciudad “no es una zona de guerra, sino una comunidad que lucha por la paz en medio de un contexto complejo”, y pidió respeto a las víctimas y a sus familias. Mientras tanto, el FBI y la policía local mantienen acordonada la zona del tiroteo para continuar las investigaciones.
Este episodio se suma a una creciente ola de violencia armada que ha golpeado a varias ciudades estadounidenses en 2025, reavivando el debate sobre el control de armas y el papel de las agencias federales en operativos de alto riesgo.La Casa Blanca, por su parte, condenó los hechos y expresó su solidaridad con las familias de los agentes heridos, aunque evitó pronunciarse directamente sobre los comentarios de Noem.

