En un operativo nada convencional, las autoridades de Estados Unidos
detuvieron lo que podría calificarse de mini zoológico clandestino: un camión
que transportaba 163 animales exóticos, entre pitones, tarántulas, ranas,
salamandras y ciempiés, rumbo a México por el puente internacional de Puente
Internacional Anzaldúas (Texas
La escena: una camioneta Toyota con destino declarado, inspeccionada el 22
de octubre, en la que al parecer todo menos la “carga” fue regular. Los oficiales
se percataron del movimiento, la inspección arrojó cajas, bolsas y escondites
improvisados con especies silvestres que, claro, no tenían papeleo apropiado.
Entre los ejemplares incautados figuran 24 pitones reales, camaleones,
dragones barbudos, ranas arbóreas, tarántulas (sí, tarántulas) y otros reptiles y
artrópodos cuyo escapismo quizá habría sido menos complicado que la logística
fiscal.
La oficina de la Customs and Border Protection (CBP) alertó que el contrabando
de mascotas exóticas ha incrementado en la zona, y no sólo por el exotismo,
también por el riesgo sanitario, para la biodiversidad y la legalidad misma.
El conductor fue detenido y enfrenta investigación criminal. Mientras tanto, los
animales quedaron bajo custodia de la United States Fish and Wildlife Service
(USFWS), para determinar su destino y verificar daños. Hay que decirlo: tener
una pitón puede sonar “cool”, pero ocultarla en un camión para cruzar
fronteras… suena a guion de película.
¿Qué deja este hallazgo? Que el tráfico de fauna exótica no es tema menor, que
la frontera es un escenario de cruce no solo de personas o mercancías

convencionales, y que las autoridades deben afinar mecanismos. Y, de paso:
que quizás, pensar en una mascota “rara” sí tiene implicaciones que van más
allá de “es linda”.

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