Un nuevo derrumbe volvió a poner en jaque la movilidad en la sierra de Hidalgo,
donde un tramo carretero quedó completamente bloqueado, dejando aisladas a
al menos cuatro comunidades que dependen de esa vía para actividades
básicas como el traslado de alimentos, atención médica y transporte escolar. El
incidente ocurrió tras las lluvias constantes de los últimos días, que debilitaron
la ladera y provocaron el deslizamiento de toneladas de tierra y rocas,
convirtiendo la carretera en un muro natural imposible de cruzar.
De acuerdo con autoridades locales, el derrumbe se registró durante la
madrugada, sin que se reporten personas lesionadas. Sin embargo, el corte a la
circulación complica de inmediato la vida diaria de habitantes que deben
trasladarse a municipios cercanos para trabajar, recibir atención médica o
abastecerse de productos esenciales. La afectación principal recae en las
comunidades de Santa María, La Laguna, El Zapote y El Ocote, que ahora
dependen de rutas alternas más largas y complicadas, muchas de ellas también
en malas condiciones.
Protección Civil estatal informó que ya se realizan trabajos con maquinaria
pesada para retirar el material, aunque advirtió que las labores podrían
extenderse debido a la inestabilidad del terreno. Técnicos realizan también una
evaluación del riesgo para determinar si existe la posibilidad de nuevos
desprendimientos, lo que podría retrasar aún más la reapertura de la carretera.
Mientras tanto, habitantes han solicitado apoyo de autoridades municipales y
estatales para habilitar caminos provisionales y garantizar el suministro de
alimentos, medicinas y otros productos básicos. Algunos pobladores señalan
que la zona ya había presentado desgajes previos sin que se ejecutaran trabajos
preventivos de reforzamiento, lo que, según denuncian, pudo haber evitado el
cierre total del tramo.
En redes sociales, los usuarios han exigido una respuesta más rápida ante lo
que consideran un problema recurrente cada temporada de lluvias, señalando
que cada año las comunidades se ven afectadas por derrumbes que tardan días

en ser atendidos. Aunque las autoridades aseguran estar acelerando los
trabajos, no hay un estimado oficial sobre cuándo será restablecido el tránsito.
Por ahora, los habitantes permanecen a la espera, lidiando con la incertidumbre
y con la rutina interrumpida por otro derrumbe que deja en evidencia, una vez
más, la fragilidad de la infraestructura carretera en la región.

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