El presidente municipal de Pachuca, Jorge Reyes Hernández,
aseguró que la capital hidalguense está libre de grupos de delincuencia
organizada. Un mensaje tranquilizador… si no contamos BANDAS DE LA
MAÑA, SOLO HAY a las “banditas” que operan en diferentes en varias
colonias de la ciudad, que están dedicadas al robo de autopartes, pero el
sentir de los y a mantener a la ciudadanía es diferente, sobre todo existe
miedo y preocupación constante casi en alerta. Porque en los cafés y
platicas solo se escucha ese sentir la inseguridad es galopante Según el
alcalde, los homicidios registrados han sido “muy directos”, dando la
sensación de que la violencia es puntual y no está controlada.
Sin embargo, la percepción de la ciudadanía es muy distinta. Para
muchos vecinos, la realidad en las calles no coincide con los discursos
oficiales. Los robos cotidianos, los ataques inesperados y la sensación
de inseguridad diaria contrastan con la narrativa de un municipio
“seguro”. Lo que las autoridades llaman “incidentes aislados”, los
ciudadanos lo viven como una amenaza constante que afecta su vida
cotidiana.
Durante la comparecencia de Reyes Hernández ante el Congreso
de Hidalgo, la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH)
informó que en lo que va del año se registraron 18 homicidios en la
capital. Aunque la cifra pueda parecer moderada frente a otras ciudades
del país, posiciona a Pachuca como una de las regiones con mayor
incidencia de este delito en el estado. Oficialmente, todo está bajo
control; para la ciudadanía, cada homicidio, robo o intento de asalto
recuerda que la seguridad no siempre es tan sólida como parece desde
los despachos oficiales.
El mensaje del alcalde combina calma con una advertencia velada:
no hay cárteles internacionales, pero sí pequeños grupos que afectan la
seguridad diaria. La paradoja es evidente: mientras el gobierno pinta un
panorama de tranquilidad, los vecinos caminan con precaución,
vigilando cada callejón y revisando que sus casas y pertenencias estén
seguras. La percepción pública no se basa en estadísticas, sino en la
experiencia diaria de vivir en las colonias afectadas por estas
“banditas”.
En resumen, Según en Pachuca oficialmente está libre de grandes
organizaciones delictivas, pero la ciudad no es un lugar completamente
seguro. La seguridad depende de la vigilancia vecinal, de la actuación de
las autoridades y, por supuesto, de un poco de suerte. La realidad diaria
de los habitantes demuestra que la percepción ciudadana muchas veces
es más exacta que los comunicados oficiales: los peligros existen,
aunque los informes los presenten como “incidentes aislados”, los

vecinos han chats donde se comunican lo que sucede en colonia y
barrio, y siempre están atentos por cual sobresalto¿, el presiente vive en
un mundo imaginario.
Al final, la discrepancia entre lo que ven las autoridades y lo que
viven los ciudadanos deja un mensaje claro: la tranquilidad oficial y la
seguridad real no siempre van de la mano.

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