El ataque con coche bomba registrado en Coahuayana, Michoacán, no fue un
acto terrorista, confirmó este lunes el titular de la Secretaría de Seguridad y
Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Tras las primeras investigaciones
federales y estatales, las autoridades concluyeron que el estallido formó parte
de un ataque criminal dirigido, pero sin elementos que configuren terrorismo,
como inicialmente se especuló en redes sociales y en algunos reportes
preliminares.
Los hechos ocurrieron el fin de semana, cuando un vehículo explotó en una zona
cercana a instalaciones municipales, generando alarma entre la población y
reavivando el debate sobre el uso de artefactos explosivos por parte del crimen
organizado. La explosión dejó daños materiales y generó un amplio despliegue
de corporaciones estatales y federales, incluyendo peritos en explosivos,
inteligencia y Guardia Nacional.
García Harfuch explicó que, de acuerdo con la evidencia recabada, el incidente
responde a un conflicto entre grupos delictivos que operan en la región costera
de Michoacán, donde la disputa territorial se ha intensificado durante los
últimos meses. “No existen indicios de que el atentado haya buscado generar
terror en la población civil como un fin político”, aclaró.
La Secretaría de Seguridad destacó que la definición de terrorismo implica la
intención de intimidar a la población con fines ideológicos o políticos, elemento
que no está presente en el caso. Por ello, el ataque será investigado como
delincuencia organizada y uso de explosivos, pero no bajo los criterios federales
de terrorismo.
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, aseguró que el estado se
mantiene en coordinación con la Federación para reforzar la presencia en la
zona y evitar nuevos hechos violentos. Añadió que las autoridades trabajan en
la identificación de los responsables, presuntamente ligados a grupos que
buscan el control de rutas del narcotráfico y extorsión en la región fronteriza
con Colima.
La aclaración de García Harfuch llega en un momento en que la violencia con
explosivos ha generado preocupación nacional, especialmente tras incidentes
previos en Jalisco y Guanajuato. Sin embargo, las autoridades insisten en
mantener la diferencia entre ataques criminales y actos terroristas, para evitar
interpretaciones erróneas que agraven el clima de inseguridad.
El gobierno federal reiteró que continuará con operativos focalizados en áreas
de riesgo, mientras los peritajes finales determinan el tipo de explosivo y el
mecanismo utilizado en el ataque.

