Cuando parecía que el expediente podía seguir acumulando polvo burocrático,
la justicia decidió ponerle fecha, hora y silla al asunto. Rocha Cantú fue
obligado a declarar de forma presencial, luego de que un juez revocara la
suspensión que le permitía mantenerse al margen del proceso. Ahora, no hay
atajos: deberá comparecer el próximo 26 de diciembre de 2025 a las 10:20
horas, como parte de la audiencia incidental.
La resolución marca un giro clave en el caso, porque deja claro que las
comparecencias virtuales, las prórrogas y los recursos legales no son infinitos.
En otras palabras, se acabó el “luego vemos”. La autoridad judicial determinó
que la presencia física del implicado es necesaria, subrayando que el proceso
no puede seguir avanzando con ausencias estratégicas.
El fallo también envía un mensaje que suele ser raro en expedientes de alto
perfil: las reglas aplican para todos. Y aunque la defensa había logrado frenar
momentáneamente la obligación de presentarse, el juez consideró que ya no
existían elementos suficientes para mantener la suspensión. Traducido al
lenguaje llano: ya no hay justificación legal para no acudir.
El caso de Rocha Cantú ha generado atención no solo por el nombre
involucrado, sino por la forma en que se ha desarrollado el proceso. Cada
movimiento legal ha sido observado con lupa, en un país donde la justicia lenta
suele confundirse con justicia selectiva. Por eso, la orden de comparecencia
presencial no es un simple trámite, sino un paso que muchos consideran
indispensable.
La audiencia incidental del 26 de diciembre no resolverá todo, pero sí será un
momento clave. Ahí se definirán aspectos fundamentales del proceso y, sobre
todo, quedará claro si la estrategia legal cambia ahora que ya no hay margen
para la ausencia.
Mientras tanto, el calendario avanza y el reloj judicial también. No hay
conciertos, giras ni vacaciones que valgan cuando un juez pone fecha exacta. A
las 10:20 horas, Rocha Cantú deberá estar presente, sin pantallas de por medio
y sin excusas técnicas.
Porque en este capítulo, la justicia decidió algo poco común: exigir presencia. Y
eso, en sí mismo, ya es noticia.

