El dinero también envejece, aunque no se jubile con pensión. Varios billetes y
monedas en México están en proceso de retiro y dejarán de circular
definitivamente rumbo a 2026, según el Banco de México. No desaparecerán de
un día para otro, pero poco a poco se irán esfumando de carteras, bolsillos y
cajas registradoras, como recuerdos de otra época.
Entre las piezas que están diciendo adiós se encuentran billetes de familias
antiguas, como los de 20, 50, 100, 200, 500 y 1,000 pesos de diseños anteriores,
así como monedas de denominaciones bajas que ya casi nadie usa, pero que
aún aparecen en el fondo del cajón o como cambio incómodo.
Banxico ha sido claro: estas piezas siguen teniendo valor y pueden usarse para
pagar, pero ya no se producen. Cuando llegan a los bancos, no regresan a
circulación. Es un retiro silencioso, sin drama ni ceremonia, pero constante. El
objetivo es modernizar el sistema monetario, mejorar la seguridad y facilitar el
manejo del efectivo.
La ironía es que muchos de estos billetes todavía viven en la memoria colectiva.
El viejo ajolote, los diseños clásicos y algunas monedas que sobrevivieron a
crisis económicas ahora se convierten en objetos de nostalgia… o de colección.
Porque lo que ayer era cambio, hoy empieza a ser recuerdo.
Para quienes aún los guardan “por si acaso”, la recomendación es clara: pueden
seguir usándolos o cambiarlos en cualquier banco, sin comisión. No hay fecha
límite inmediata, pero sí un destino final inevitable: salir de circulación.
Este proceso también refleja un cambio más amplio: el uso del efectivo
disminuye mientras los pagos digitales crecen. El dinero físico se transforma, se
reduce y se especializa. No desaparece, pero ya no manda como antes.
Así que la próxima vez que encuentres una moneda olvidada o un billete viejo en
la cartera, míralo bien. Tal vez estás sosteniendo una pieza que pronto dejará
de circular. Porque incluso el dinero, como todo, también aprende a decir adiós.

