Ni las pirámides milenarias se salvan. Prestadores de servicios turísticos en
Teotihuacán denunciaron la presencia de presuntos grupos de extorsionadores
que operan en la zona arqueológica, intimidando, amenazando y exigiendo
pagos para “dejarlos trabajar”.
Sí, en uno de los sitios históricos más emblemáticos de México.
De acuerdo con los testimonios, estas personas no solo cobran cuotas ilegales,
sino que también ofrecen tours apócrifos a turistas nacionales y extranjeros. El
resultado: visitantes engañados, mala experiencia y un golpe directo a la
economía de quienes sí trabajan de manera formal.

Teotihuacán, famoso por la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, recibe
miles de visitantes cada semana. Es patrimonio cultural, fuente de empleo y
orgullo nacional. Pero ahora, según denuncian los trabajadores, también se ha
convertido en terreno fértil para abusos.
Los prestadores de servicios aseguran que las amenazas han escalado y que la
situación afecta tanto su seguridad como la confianza de los visitantes. En un
sector que depende de la reputación y la recomendación boca a boca, un
incidente puede traducirse en pérdidas económicas importantes.
El problema no es menor. Cuando el turista es víctima de fraude o intimidación,
la imagen del destino se deteriora. Y recuperar credibilidad no es tarea sencilla.
Los trabajadores piden mayor presencia de autoridades y acciones concretas
para frenar estas prácticas. Porque no se trata solo de proteger un negocio: se
trata de preservar la experiencia cultural y la seguridad en uno de los espacios
más representativos del país.
En un lugar que ha resistido el paso de siglos, hoy el desafío no es
arqueológico… es de seguridad.
La pregunta es inevitable: ¿quién protege a quienes sostienen el turismo en uno
de los tesoros históricos de México?

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