La temporada de premios no descansa… y los Premios BAFTA volvieron a
demostrar que el drama no solo está en la pantalla. La edición número 79 se
celebró en el icónico Royal Festival Hall de Londres, donde el cine internacional
y británico desfiló con glamour, nervios y uno que otro ego herido.
La ceremonia, presentada por el siempre carismático Alan Cumming, reunió a
grandes figuras del cine para reconocer lo mejor del año cinematográfico 2025.
Pero si alguien dominó la noche sin discusión fue One Battle After Another,
dirigida por Paul Thomas Anderson, que se llevó seis estatuillas, incluyendo
Mejor Película y Mejor Dirección. Básicamente, llegó, vio… y conquistó.
Entre las sorpresas más comentadas estuvo el triunfo de Robert Aramayo, quien
ganó Mejor Actor por I Swear y además fue elegido como Estrella Emergente del

año por votación del público. Doble premio, doble ovación. Y sí, doble
conversación en redes.
Su victoria dejó fuera a Timothée Chalamet, quien competía por Marty Supreme.
En una temporada donde nada está escrito, los BAFTA decidieron cambiar el
guion.
Por su parte, Jessie Buckley hizo historia al ganar Mejor Actriz por Hamnet,
consolidando una noche donde el talento femenino y las producciones
independientes tuvieron un lugar protagónico.
La diversidad también marcó la gala: premios para cine en lengua no inglesa,
documentales de fuerte contenido social y hasta animación, con Zootopia 2
llevándose su reconocimiento. Todo esto confirma que la industria ya no gira
solo en torno a los grandes estudios.
Entre alfombra roja, discursos emotivos y miradas que decían “yo quería ese
premio”, los BAFTA volvieron a posicionarse como antesala clave de los Óscar.
Porque si algo quedó claro en Londres es esto: en el cine, como en la vida, nada
está garantizado… hasta que abren el sobre.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende