En un país donde la violencia contra las mujeres sigue siendo una herida
abierta, la Fiscalía General de la República (FGR) anunció que busca homologar
el delito de feminicidio en todo México. La propuesta incluye penas que van de
40 a 70 años de prisión. Suena contundente. Suena justo. Suena… tarde.
Actualmente, el delito de feminicidio se tipifica de manera distinta en cada
estado, lo que genera vacíos legales, interpretaciones ambiguas y, en muchos
casos, impunidad. Es decir, dependiendo de dónde ocurra el crimen, la justicia
puede cambiar de reglas. Literalmente.
La iniciativa de la FGR busca poner orden en ese caos jurídico. Unificar
criterios, establecer sanciones claras y evitar que los casos se diluyan entre
tecnicismos legales. En teoría, es un paso necesario. En la práctica… habrá que
verlo.
Porque aquí viene el problema incómodo: en México, endurecer las leyes no
siempre significa que se apliquen mejor. Las cifras de violencia de género
siguen siendo alarmantes, y muchas veces los casos ni siquiera llegan a
investigarse como feminicidio desde el inicio.
Sí, la pena puede ser de hasta 70 años. Pero si el caso no se clasifica
correctamente, esa sanción simplemente no existe.
Además, organizaciones civiles han insistido durante años en que el problema
no es solo legal, sino estructural: falta de capacitación, negligencia en
investigaciones y una cultura institucional que todavía minimiza la violencia
contra las mujeres.
Así que sí, homologar el delito es un avance. Pero también es apenas el
comienzo.
Porque en un país donde exigir justicia sigue siendo una lucha, la pregunta no
es cuánto castiga la ley… sino si realmente se aplica.
Y ahí, la historia cambia.
