El debate sobre el nepotismo en México sumó un nuevo capítulo. Kin Yael
Villafaña Morán, hijo del senador Gerardo Fernández Noroña, percibe un ingreso
mensual cercano a los 115 mil pesos en la CFE.
El puesto: jefe de Disciplina en la Subdirección de Negocios No Regulados. El
salario: considerablemente alto para la media nacional.
El caso ha generado cuestionamientos inmediatos: ¿es resultado de mérito
profesional o de vínculos familiares?
No es la primera vez que ocurre algo así en la política mexicana. De hecho, es
tan común que ya casi parece parte del sistema.
El problema no es solo el sueldo, sino lo que representa: la percepción de que
las oportunidades no siempre son equitativas.
Porque mientras algunos luchan por conseguir empleo, otros parecen tener el
camino mucho más claro.
Y eso, más que indignar, ya empieza a cansar.
