En un país donde la tortilla es más que un alimento —es casi un símbolo
nacional— cualquier rumor sobre su aumento genera alarma inmediata. Por eso,
las autoridades decidieron salir a tranquilizar a la población: no habrá
incremento en el precio.
La Secretaría de Agricultura y la Profeco aseguraron que no existen condiciones
que justifiquen un alza, ya que ni el maíz ni la harina han registrado aumentos
significativos.
Además, hicieron un llamado claro a productores y comerciantes: evitar
incrementos injustificados que afecten directamente a las familias mexicanas.
El mensaje es contundente… pero también preventivo. Porque si algo ha
demostrado la historia, es que los precios pueden subir incluso cuando “no
deberían”.
El llamado se apoya en el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla, donde empresas y
asociaciones se comprometieron a mantener estabilidad en los costos e incluso
reducirlos gradualmente.
Suena bien en papel. En la práctica, el reto es otro.
Porque cuando se trata de la tortilla, cualquier variación —por mínima que sea—
impacta directamente en millones de hogares.
Así que sí, por ahora no sube.
Pero en México, “por ahora” siempre viene con letra chiquita.
