Mientras el discurso oficial intenta mantener la calma, la realidad del mercado
dice otra cosa: Maseca subirá el precio de la harina de maíz.
Y sí, eso significa lo inevitable: tortillas más caras.
El anuncio contradice directamente la narrativa del gobierno encabezado por
Claudia Sheinbaum, que ha insistido en mantener estabilidad en productos
básicos.
Según Homero López García, hubo diálogo con autoridades… pero sin acuerdos.
Traducción: cada quien hará lo suyo.
El impacto no es menor. La tortilla no es un lujo, es base alimentaria en
millones de hogares mexicanos.
El aumento no solo afecta a familias, también golpea a pequeños negocios que
dependen de este insumo.
Al final, el mercado manda… y la política observa.
Y mientras tanto, el taco —ese símbolo nacional— se vuelve un poco más caro.
