El glamour de Polanco volvió a romperse… pero esta vez no por el tráfico ni por
el precio de un café, sino por un crimen que parece sacado de una serie, con
giros, sospechas y demasiadas preguntas sin respuesta.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México investiga el asesinato de
Carolina Flores, ex reina de belleza originaria de Baja California, quien fue
encontrada sin vida al interior de un departamento ubicado en la colonia
Polanco, en la alcaldía Miguel Hidalgo.
El dato que sacude: recibió 12 impactos de arma de fuego. Seis en la cabeza y
seis en el tórax. Una violencia que no deja espacio para interpretaciones
simples… pero sí para muchas dudas.
El caso dio un giro inmediato cuando el esposo de la víctima, Alejandro “N”,
declaró ante agentes de la Policía de Investigación que la responsable habría
sido su propia madre, Erika María “N”, quien presuntamente utilizó un arma
calibre .9 milímetros y luego huyó del lugar.
Demasiado directo… quizá demasiado.
Fuentes ministeriales señalaron que el testimonio presenta inconsistencias, lo
que encendió alertas dentro de la investigación. De hecho, el propio
denunciante no ha quedado fuera del radar de las autoridades, especialmente
porque reportó el crimen un día después de ocurrido.
Sí, un día después.
Mientras tanto, la Fiscalía abrió la carpeta por homicidio doloso y no por
feminicidio, decisión que también ha generado cuestionamientos, considerando
el nivel de violencia ejercido contra la víctima.
El crimen ocurrió en un inmueble ubicado en la calle Edgar Allan Poe, nombre
que, irónicamente, hoy parece más una pista narrativa que una simple
dirección. El cuerpo fue trasladado al Instituto de Servicios Periciales y
Ciencias Forenses (Incifo), donde se realizaron las diligencias correspondientes
antes de ser entregado a la familia.
Por ahora, el arma homicida ya está bajo resguardo de las autoridades, pero la
pieza clave sigue siendo la misma: ¿quién disparó realmente?
El caso sigue abierto y cada nueva información parece complicar más el
rompecabezas. Porque cuando hay versiones que no encajan, el problema no es
solo encontrar la verdad… sino distinguirla entre tantas historias.
Y en este caso, la verdad, por ahora, sigue prófuga.

