La justicia mexicana sumó otro capítulo en su larga lista contra el crimen
organizado. Audias “N”, alias “El Jardinero”, fue vinculado a proceso y enviado
directamente a prisión preventiva. Sí, sin escalas.
El sujeto fue detenido en Nayarit como parte de los operativos del Gabinete de
Seguridad. No era cualquier detenido: es señalado como posible líder del Cártel
Nueva Generación tras la caída de “El Mencho”.
Nada menor.
Los cargos tampoco son ligeros: portación de armas y cargadores exclusivos
del Ejército. Es decir, no hablamos de infracciones administrativas, sino de
delitos que pesan… y bastante.
La Fiscalía General de la República no perdió tiempo. El Ministerio Público
formuló imputación y consiguió dos meses para fortalecer la investigación.
Mientras tanto, “El Jardinero” ya tiene nueva dirección: el penal del Altiplano.
El mensaje es claro: el Estado quiere mostrar control. Pero también deja
preguntas flotando. ¿Realmente se desarticula una estructura criminal con una
captura? ¿O solo cambia el nombre en la silla del poder?
Porque en México, la historia ha demostrado algo: cuando cae uno, otro ya está
listo para ocupar su lugar.
