Cuando parecía que el caso contra Nicolás Maduro entraba en pausa, la justicia
estadounidense decidió lo contrario: extender la historia.
El juez Alvin Hellerstein convocó una nueva audiencia para el próximo 30 de
junio en Nueva York. La decisión no fue unilateral: tanto la defensa como la
fiscalía pidieron más tiempo.
Sí, ambas partes.
Esto suele significar algo sencillo pero revelador: el caso es más complejo de lo
que aparenta. No hay prisa, pero tampoco intención de cerrarlo pronto.
La inclusión de Cilia Flores en el proceso añade más tensión política. No se
trata solo de un expediente judicial, sino de un asunto que mezcla poder,
diplomacia y presión internacional.
Mientras tanto, el calendario avanza y el caso sigue vivo. Porque en estos
escenarios, lo importante no siempre es ganar rápido… sino no perder
estratégicamente.
Y aquí, nadie quiere perder.
