Las familias desplazadas de Chilapa, Guerrero, comenzaron a regresar a sus
comunidades con apoyo de la Guardia Nacional, informó la secretaria de
Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
En redes sociales circularon imágenes donde se observa a personas cargando
mochilas, cobijas y colchonetas para volver a sus hogares después de semanas
marcadas por el miedo, los ataques armados y el terror provocado por grupos
criminales.
Porque en algunas zonas de México regresar a casa ya no depende de las
ganas… sino de cuántas patrullas te acompañen.
Las familias abandonaron sus comunidades tras los ataques atribuidos al grupo
narcoparamilitar Los Ardillos, quienes presuntamente utilizaron armas de fuego,
incendios y drones para sembrar el caos en la región.
La funcionaria federal explicó que junto con la gobernadora de Guerrero, Evelyn
Salgado, dialogaron con habitantes de Alcozacán y Coatzingo para coordinar
acciones de seguridad y apoyo social.
Entre los acuerdos destacan el restablecimiento de bases operativas de la
Sedena, Guardia Nacional y Policía Estatal, además de corredores seguros y
brigadas de programas sociales, atención médica y alimentación.
También se propuso instalar mesas de diálogo para construir condiciones de
paz en la zona. Aunque en México esa palabra suele sonar muy bonita en
conferencia… pero bastante complicada en territorio real.
El retorno de las familias representa un paso importante, pero también deja una
pregunta incómoda: ¿de verdad están regresando a casa… o simplemente
aprendiendo a vivir rodeados de miedo?
