Entre mariachis, tamales y rodeado de simpatizantes, el presidente del Senado, Gerrdo Fernández Noroña, rindió su primer informe de labores y aprovechó la ocasión para despedirse de la presidencia de la Cámara Alta, cargo que dejará el 31 de agosto.

El evento se llevó a cabo en el patio de la antigua sede del Senado en Xicoténcatl, donde se montó una gran carpa para recibir a sus seguidores, muchos de ellos habituales de las transmisiones en YouTube que el legislador denomina “videocharlas”. La ceremonia comenzó con piezas de música barroca y se retrasó una hora debido a la demora de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila. 

Al informe asistieron figuras cercanas de Morena, entre ellas el coordinador parlamentario Adán Augusto López, quien llegó convaleciente de una lesión en la pierna; el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna; además de una veintena de legisladores. También acudió el subsecretario de Gobernación, César Yáñez, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum. Entre los invitados destacaron la escritora Elena Poniatowska, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Francisco Cervantes, y dirigentes del PT y PVEM.

De acuerdo con el área de comunicación social, se invitó a senadores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, aunque ninguno acudió al encuentro. 

En su discurso, que se extendió 39 minutos, Fernández Noroña abordó cuatro temas centrales: su reconocimiento al expresidente Andrés Manuel López Obrador, un llamado a la unidad en Morena, la situación de los migrantes y el conflicto en Palestina.

El legislador hizo un repaso de su trayectoria como activista, recordando que en los inicios “hablábamos al aire, a plazas vacías, nadie quería sumarse al movimiento. Hoy todo mundo quiere estar, pero ayer fue muy arduo, contracorriente”, señaló. 

También lanzó un mensaje crítico hacia su propio partido, al advertir que la soberbia y el sectarismo deben dejarse de lado. Asimismo, matizó las declaraciones de la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, respecto a la austeridad, al señalar que no debe confundirse con actitudes clasistas o racistas. “Nosotros trabajamos para que todo el pueblo viva bien… que no haya una actitud que impida a alguien disfrutar de todos los espacios de la patria”, expresó. 

Ataviado con un traje azul, camisa rosa y corbata roja, el legislador cerró con una despedida simbólica de su cargo: “El 31 de agosto a las 12 de la noche se me hace calabaza la presidencia del Senado, pero lo vivido lo llevo en el corazón. Con o sin cargo, yo voy a luchar hasta el último segundo de mi existencia por la transformación del país”.

Tras el discurso, Fernández convivió con sus simpatizantes mientras un mariachi interpretaba canciones mexicanas y se repartían tamales. 

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