La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo nivel tras el anuncio de que Israel abatió al primer ministro hutí Ahmed al-Rahawi en un ataque aéreo dirigido en Saná, Yemen.
De acuerdo con medios internacionales, la operación fue parte de una, estrategia militar israelí para golpear la cúpula política y militar del movimiento hutí, aliado de Irán y uno de los principales actores en la guerra civil que azota a Yemen desde hace casi una década.
La muerte de al-Rahawi representa un golpe estratégico de gran magnitud, pues era considerado uno de los líderes clave en la administración del territorio controlado por los hutíes. Sin embargo, expertos advierten que lejos de debilitar al movimiento, este hecho podría escalar aún más la violencia en la región, desencadenando represalias y ampliando la crisis humanitaria que ya afecta a
millones de civiles.
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. Algunos países han pedido moderación y una salida diplomática, mientras que Israel defendió la operación como un acto de legítima defensa frente a los ataques lanzados desde Yemen contra su territorio y aliados en la región.
La guerra en Yemen, que ha dejado decenas de miles de muertos y una de las peores crisis humanitarias del planeta, se encuentra en un momento decisivo.
La caída de al-Rahawi podría redefinir los equilibrios políticos y militares en un conflicto que, lejos de apagarse, parece recrudecerse.

