La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aclaró este viernes que los ahorradores no tendrán que pagar un mayor impuesto por sus cuentas bancarias o inversiones, luego de que en días recientes circularan versiones que generaron preocupación entre la población.
El comunicado oficial precisó que el régimen fiscal aplicable a los intereses generados por ahorros se mantiene sin cambios. En ese sentido, cualquier ajuste contemplado en la Ley de Ingresos de la Federación 2025 corresponde a la tasa de retención que aplican los bancos de forma provisional, pero no implica que los contribuyentes tengan que pagar más impuestos en su declaración anual.
“Es importante subrayar que el impuesto sobre la renta (ISR) que pagan los ahorradores no aumenta. Lo que cambia es la tasa de retención que hacen las instituciones financieras, pero el contribuyente puede acreditar ese monto en su declaración y, en caso de ser mayor a lo que corresponde, solicitar su devolución”, explicó la dependencia.
La aclaración busca dar tranquilidad a millones de usuarios del sistema bancario, quienes en redes sociales habían manifestado inquietud por un supuesto “nuevo impuesto” a los ahorros. Hacienda insistió en que se trata de un mecanismo de recaudación anticipada y no de un cobro adicional.
Especialistas en finanzas consultados señalaron que la confusión se debió a la manera en que se presentó el ajuste en la Ley de Ingresos. “Lo que sube o baja es la retención provisional, que depende de factores como la inflación y las tasas de interés. El impuesto real a pagar se calcula en la declaración anual y no ha cambiado”, precisaron. La dependencia también recordó que este tipo de medidas se aplican en México
desde hace varios años y que el objetivo es mejorar la transparencia fiscal.
Además, recomendó a los contribuyentes revisar periódicamente sus estados
de cuenta y asesorarse para optimizar sus inversiones.
Con esta aclaración, Hacienda busca cerrar la puerta a rumores y fake news
que, en las últimas semanas, habían generado incertidumbre entre pequeños y
medianos ahorradores. El mensaje es claro: no habrá un incremento de
impuestos por tener cuentas de ahorro o inversiones en bancos.

