El diputado Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), perdió la presidencia de la Comisión de Marina en la Cámara de Diputados, en medio de fuertes tensiones políticas y cuestionamientos internos que marcan un nuevo revés en su carrera legislativa.

La decisión fue tomada tras un acuerdo de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), que redistribuyó varias comisiones en busca de un mayor equilibrio entre las fuerzas parlamentarias. En el caso de la Comisión de Marina, se argumentó la necesidad de otorgar el espacio a perfiles con mayor experiencia en temas de seguridad y defensa marítima, lo que dejó fuera a Moreno, quien apenas había asumido la responsabilidad el año pasado.

La salida de “Alito” —como se le conoce al dirigente priista— ha generado diversas lecturas políticas. Para algunos, se trata de un golpe directo a su liderazgo, que en los últimos meses se ha visto debilitado por conflictos internos y por el descontento de sectores del PRI que cuestionan sus métodos de conducción. 

Para otros, la decisión refleja la intención de Morena y sus aliados de disminuir la influencia del tricolor en comisiones clave. Cabe recordar que la Comisión de Marina tiene un papel estratégico en el análisis y dictamen de leyes relacionadas con la Armada de México, así como en la revisión de nombramientos y políticas públicas en materia de seguridad marítima. La pérdida de esta presidencia significa que el PRI queda con menor margen de maniobra en un ámbito donde históricamente buscaba mantener presencia.

Moreno Cárdenas no tardó en reaccionar. A través de mensajes en redes sociales, aseguró que continuará trabajando por el fortalecimiento de su bancada y defendió que las decisiones internas del Congreso deben privilegiar la pluralidad. Sin embargo, sus opositores internos consideran que este episodio es una muestra más del desgaste que enfrenta al frente del PRI y de la creciente presión para que ceda espacios dentro del partido.

La reconfiguración de la Comisión de Marina no solo representa un cambio administrativo, sino también un nuevo capítulo en la lucha por el control político en San Lázaro, donde el PRI sigue intentando sobrevivir como fuerza relevante frente a la mayoría oficialista.

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