El mundo del teatro musical está de luto tras confirmarse la muerte del actor y cantante australiano Ben Lewis, reconocido por su papel protagónico en The Phantom of the Opera y su secuela Love Never Dies. El intérprete, de 46 años, falleció de manera repentina, según confirmaron este martes sus familiares y la compañía Opera Australia, con la que colaboró durante más de dos décadas.

Lewis, nacido en Londres y criado en Sídney, desarrolló una destacada carrera tanto en Australia como en el Reino Unido. Su interpretación del Fantasma en la producción australiana de Love Never Dies —dirigida por Andrew Lloyd Webber— fue ampliamente aclamada por la crítica y lo catapultó a escenarios internacionales, incluyendo el West End de Londres.

A lo largo de su trayectoria, participó en montajes de renombre como A Little Night Music, Spamalot, Evita y Sunset Boulevard. Su versatilidad vocal y su presencia escénica lo convirtieron en uno de los artistas más respetados del teatro musical contemporáneo.

Compañeros de escena, directores y seguidores han expresado su tristeza en redes sociales, recordando a Lewis como un artista generoso, disciplinado y apasionado por su oficio. Opera Australia lamentó profundamente su partida, destacando que “su voz y su talento dejarán una huella imborrable en la historia del teatro musical australiano”.

Hasta el momento, no se han revelado las causas del fallecimiento. Su esposa, la también actriz y cantante Marina Prior, agradeció las muestras de apoyo recibidas y pidió privacidad para la familia en este difícil momento.

Con su partida, el teatro musical pierde a una de sus voces más poderosas y carismáticas, cuyo legado perdurará en los escenarios y en el recuerdo de quienes disfrutaron de su arte.

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