*Acorde con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 64% de las y los jóvenes mexicanos entre los 18 y 24 años se informan a
través de plataformas como TikTok e Instagram
San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo.- “Actualmente, la información que circula en redes sociales no aparece al azar; detrás de
cada video o publicación hay sistemas que ordenan el contenido según nuestros hábitos, influyendo en como la
juventud se informa y actúa. Por ello resulta fundamental entender cómo funcionan estas plataformas”, explicó Mario
Cruz Cruz, profesor investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
El docente Garza señaló que vivimos una etapa de transición marcada por el avance de las herramientas tecnológicas y
la Inteligencia Artificial (IA), las cuales impactan directamente en todos los niveles sociales. En ese contexto surgen los
nativos digitales, generaciones que crecieron rodeadas de dispositivos y para quienes las redes sociales son parte natural
de su vida cotidiana, dejando un registro de sus interacciones y sus hábitos de consumo diariamente.
“Aunque el internet parezca un espacio abierto, lo que vemos se determina por algoritmos que observan nuestra
actividad, identifican nuestros intereses y crean entornos donde el contenido con más reacciones recibe una mayor
visibilidad. Las recientes movilizaciones evidencian a una generación profundamente conectada a lo digital, sin embargo
habría que preguntarnos si sus causas vienen de una reflexión propia o de lo que sus algoritmos destacan”, indicó.
En ese sentido, el profesor del Área Académica de Comercio Exterior, destacó como estas herramientas actúan como
arquitectos digitales que influyen en la percepción de las personas, crean tendencias e incluso son capaces de moldear
posturas políticas, sociales o religiosas. En ese ambiente, lo viral suele tener más peso que lo verificado, lo que plantea
nuevos desafíos para construir opiniones informadas.
De igual manera, Mario Cruz enfatizó que ser nativo digital no significa ser inmune a la manipulación de contenidos, de
ahí la necesidad de impulsar desde las universidades una alfabetización tecnológica consciente, que comprenda como
estos algoritmos crean versiones personalizadas de la realidad y como nuestro comportamiento alimenta un sistema
diseñado para mantenernos conectados, sin que ello signifique estar informados.
“Como profesores debemos comprender como funciona la IA y sus manifestaciones para incorporarlo en nuestra
actividad pedagógica. No es solo comprender la tecnología, sino la reflexión ética de saber que estas herramientas no
van a suplir la sensibilidad ni la moral humana. Las instituciones educativas tienen que generar contenidos que sirvan
para explicar a la sociedad como funciona esta arquitectura digital, pero también prevenir riesgos en torno a ella”,
concluyó.
