El Monumento a la Revolución, uno de los recintos más emblemáticos de la
Ciudad de México, será sede de un evento inédito: la primera Feria Nacional del
Frijol, anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum como parte de una
estrategia para impulsar la producción agrícola nacional y revalorar uno de los
ingredientes base de la gastronomía mexicana.
La feria reunirá a productores de distintos estados, quienes ofrecerán
variedades de frijol que van desde las más tradicionales —negro, flor de mayo,
pinto— hasta opciones menos conocidas, pero altamente valoradas por chefs y
especialistas culinarios. Además, incluirá talleres, conferencias, espacios de
degustación y exhibiciones de cocina tradicional.
Durante el anuncio, Sheinbaum destacó que el frijol “no solo es un alimento
esencial para millones de familias, sino un símbolo de identidad cultural y un
producto estratégico para la soberanía alimentaria”. Señaló que, pese a su
importancia, los pequeños productores han enfrentado dificultades por bajos
precios, intermediarios abusivos y falta de apoyo técnico, por lo que aseguró
que esta feria busca visibilizar su labor y fortalecer su economía.
La iniciativa, como era de esperarse, generó todo tipo de reacciones. En redes
sociales, unos celebraron la intención de promover el campo mexicano y otros
ironizaron sobre la idea de convertir el Monumento a la Revolución en un
gigantesco “mercado del frijol”. También hubo quienes recordaron que el
impulso al sector agrícola requiere políticas de largo plazo, no solo eventos
simbólicos.
Especialistas en alimentación y economía rural coincidieron en que, aunque la
feria es positiva como vitrina cultural, su impacto real dependerá de si viene
acompañada de mejoras en infraestructura, créditos, tecnificación y acceso a
mercados. Sin estos elementos, advirtieron, el entusiasmo podría quedarse en
anécdota.
Sheinbaum aseguró que la feria crecerá año con año y se convertirá en un
referente nacional, al tiempo que anunció programas adicionales dirigidos a
productores de temporal y comunidades rurales. La primera edición se realizará
en los próximos meses, con entrada gratuita.
Por ahora, la capital se prepara para recibir a miles de visitantes… y para el
inevitable debate sobre si México podrá consolidar una política alimentaria que
vaya más allá de los reflectores.

