Parece una trama de serie policiaca, pero ocurrió en Pachuca: Alejandro N, uno
de los 10 fugitivos más buscados por el FBI, fue detenido como si se tratara de
un ciudadano común haciendo su vida diaria. Sí, el mismo hombre que llevaba
casi una década huyendo, con ficha roja de Interpol, terminó cayendo en
México… sin explosiones, sin persecuciones cinematográficas y, al parecer, sin
demasiada prisa por esconderse.
Las autoridades estadounidenses lo buscaban desde 2016, acusándolo de
delitos que harían sudar frío a cualquier guionista: secuestro, robo con arma y
otros cargos que nadie quiere en su currículum. El FBI lo mantenía en su lista
VIP de “favoritos” … bueno, de los más peligrosos. Y aun así, el hombre andaba
bastante cómodo en el país, como si no tuviera encima a todas las agencias de
seguridad norteamericanas.
La detención ocurrió gracias a un operativo conjunto, donde las autoridades
mexicanas lograron ubicarlo y asegurarlo sin mayor espectáculo. Aunque claro,
el caso ha levantado cejas: ¿cómo es que alguien con semejante historial pudo
vivir tantos años sin levantar sospechas? En redes, algunos ya bromean con que
si hubiera participado en un concurso de escondidas, tendría el primer lugar
asegurado.
Tras su captura, se espera que Alejandro N enfrente el proceso correspondiente
y se coordine su entrega a Estados Unidos, donde lo esperan varias agencias
con más preguntas que paciencia. Mientras tanto, la noticia ha desatado una
ola de comentarios, teorías y memes, porque nada dice “día normal en México”
como la caída de un fugitivo internacional que llevaba casi diez años dando
vueltas.
La captura sirve como recordatorio de que, aunque parezca increíble, algunos
de los delincuentes más buscados del mundo pueden terminar viviendo entre
nosotros, mezclados en la vida cotidiana, hasta que un día su suerte
simplemente se acaba.
Por ahora, el FBI ya puede tachar un nombre de su lista. Y Pachuca… bueno,
Pachuca puede presumir que allí cayó alguien que ni Hollywood pudo encontrar.

