En la política mexicana, donde los montos millonarios suelen ir y venir sin
demasiadas explicaciones, hay historias que destacan… aunque sea por lo
diminuto del detalle. Esta vez, las protagonistas son la diputada del Partido del
Trabajo, Angélica Alvarado Juárez, y la hoy exlegisladora de Morena, Laura
Artemisa García Chávez, quienes devolvieron 2 pesos y 20 centavos,
respectivamente, del recurso que se les asignó para la realización de su informe
de labores.
Sí, leyó bien: 2.20 pesos.
No dos mil. No doscientos. Dos monedas que apenas alcanzan para un chicle…
si se encuentran en oferta.
Ambas legisladoras recibieron 206 mil pesos para llevar a cabo su informe, un
recurso público destinado a difusión, logística y actividades relacionadas con la
rendición de cuentas. Tras cubrir los gastos, lo que quedó fue esa simbólica
cantidad que, según se informó, fue reintegrada a las arcas correspondientes.
El acto, aunque correcto en términos administrativos, no tardó en provocar
reacciones irónicas y críticas en redes sociales. Para muchos, el reembolso
resulta casi anecdótico frente a la magnitud del presupuesto ejercido. Para
otros, representa una muestra —aunque microscópica— de cumplimiento
normativo y transparencia.
El debate no gira tanto en torno a los dos pesos, sino a lo que representan: la
forma en que se usan y supervisan los recursos públicos. En un país donde la
austeridad es discurso recurrente, el gesto despierta preguntas incómodas
sobre los criterios de gasto, la planeación presupuestal y la utilidad real de
estos informes para la ciudadanía.
También queda el mensaje simbólico: devolver hasta el último centavo, aunque
sea mínimo, es una obligación legal, no un acto heroico. Sin embargo, el
contraste entre los montos asignados y el “sobrante” devuelto expone una
desconexión que no pasa desapercibida para la opinión pública.

Al final, los números hablan… incluso cuando casi no se oyen. Dos pesos y
veinte centavos se convirtieron, sin quererlo, en un recordatorio de que en la
política cada gasto cuenta, aunque sea más fácil contarlo con lupa.

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