Claudia Sheinbaum fue clara y, de paso, un poco irónica: no piensa gobernar
desde lejos. La presidenta subrayó que mantendrá una relación cercana con la
población durante los recorridos y actos públicos que encabeza en todo el país.
“Me gusta estar cerca de la gente, es algo extraordinario, hermosísimo”, dijo en
su conferencia matutina, dejando claro que la cercanía no es un descuido, sino
una decisión política.
La declaración surgió después de lo ocurrido el domingo en Tizayuca, Hidalgo,
durante la supervisión de la construcción de un plantel del CBTIS, cuando un
joven se acercó a la mandataria mientras ella emitía su mensaje para solicitar
apoyo ante una denuncia. El episodio generó comentarios sobre posibles fallas
en seguridad, pero Sheinbaum lo desactivó rápido: “ayer ni barrera había”,
precisó, descartando que el hombre hubiera burlado algún filtro.
Más que un incidente, el momento sirvió para reforzar una narrativa que la
presidenta quiere sostener: la de un gobierno accesible, sin excesos de blindaje
ni actos cuidadosamente encapsulados. En tiempos donde la política suele
vivirse detrás de vallas y escoltas interminables, la imagen de una mandataria
rodeada de gente común resulta poderosa… y también arriesgada.
La ironía es evidente. En un país con problemas de seguridad bien conocidos,
apostar por la cercanía puede interpretarse tanto como valentía como
imprudencia. Pero Sheinbaum insiste en que alejarse de la ciudadanía sería el
verdadero error. Para ella, escuchar de primera mano es parte del ejercicio de
gobierno, no una concesión ocasional.
El mensaje también responde a quienes cuestionan la espontaneidad de los
actos públicos. La presidenta dejó claro que no todo está guionizado y que el
contacto directo implica aceptar lo imprevisto, incluso cuando incomoda o
rompe el protocolo.
Por ahora, Sheinbaum mantiene firme su postura: seguirá recorriendo el país,
hablando cara a cara y sin levantar muros simbólicos. Falta ver cómo se
equilibra esa cercanía con las exigencias de seguridad, pero el mensaje político
ya está enviado.
Porque, según la presidenta, gobernar con la gente cerca no es un riesgo
innecesario… es parte esencial del encargo.

