Lo que durante más de dos siglos ocurrió entre muros solemnes y recintos
formales, esta vez sucederá en una plaza pública. La Suprema Corte de Justicia
de la Nación (SCJN) celebrará una sesión inédita en el municipio de Tenejapa,
ante más de dos mil personas provenientes de comunidades indígenas de los
Altos de Chiapas.
El asunto central no es menor: la revisión de un amparo promovido por la
comunidad tsotsil La Candelaria, que solicita ordenar al Congreso local legislar
y reconocer formalmente su autogobierno.
En términos simples, la Corte discutirá si los gobiernos comunitarios indígenas
deben ser reconocidos como un cuarto nivel de gobierno, junto con los ámbitos
municipal, estatal y federal. Una decisión que podría tener impacto nacional.
El proyecto de la ministra Loretta Ortiz Ahlf propone amparar a la comunidad,
pero aclara que esto no implica crear un nuevo nivel de gobierno ni alterar el
diseño federal. Según el documento, se trata de una forma de libre
determinación que coexiste con las estructuras actuales y busca garantizar
igualdad sustantiva, no privilegios.
La escena es poderosa: ministros deliberando al aire libre, frente a quienes
esperan una respuesta directa sobre sus derechos. No es solo un acto jurídico,
es un gesto simbólico.
Durante años, el Poder Judicial fue percibido como distante, técnico y ajeno a la
vida cotidiana. Esta sesión pública rompe con esa imagen y coloca la discusión
en el territorio donde el fallo tendrá consecuencias reales.
Más allá del resultado final, el mensaje es claro: la justicia también puede salir
del edificio.
Y esta vez, lo hará frente a quienes históricamente han exigido ser escuchados.
