La presidenta Claudia Sheinbaum reveló que el empresario Ricardo Salinas
Pliego realizó el primer pago —“chiquito”, según sus palabras— de los 18 abonos
a los que se comprometió para cubrir parte de sus adeudos con el Servicio de
Administración Tributaria (SAT).
Sí, leyó bien: 18 pagos. Como si se tratara de meses sin intereses, pero versión
fiscal.
De acuerdo con lo informado por la mandataria, el empresario comenzó a
cumplir con el acuerdo para liquidar parte de los montos millonarios que
mantiene en disputa o resolución ante la autoridad tributaria. No se detalló la
cifra exacta del primer depósito, pero el calificativo “chiquito” fue suficiente
para encender la conversación pública.
El tema no es menor. Durante años, el adeudo del empresario ha sido motivo de
confrontaciones públicas, declaraciones cruzadas y debates sobre justicia
fiscal. El gobierno federal ha insistido en que nadie debe estar por encima de la
ley en materia de impuestos, mientras que el empresario ha defendido su
postura en tribunales.
El inicio de los pagos marca un punto relevante en esa larga disputa. No
significa que el caso esté cerrado, pero sí que hay un movimiento financiero
concreto.
En un país donde la recaudación fiscal es tema sensible, el mensaje político es
claro: si hay deuda, se paga. Aunque sea en 18 partes.
La narrativa oficial lo presenta como un avance en el cumplimiento de
obligaciones tributarias. Sus críticos lo ven como parte de una batalla más
amplia entre poder político y poder empresarial.
Por ahora, lo cierto es que el primer depósito ya cayó. Y la cuenta regresiva de
los otros 17 abonos ya empezó.

