La Universidad Autónoma Chapingo quedó paralizada. El Sindicato de
Trabajadores Académicos (STAUACh) estalló la huelga tras romper
negociaciones con las autoridades, deteniendo actividades en Texcoco y en
todas sus sedes regionales.
El conflicto no es menor: aumento salarial, compensaciones pendientes y
denuncias por violaciones al contrato colectivo. Lo de siempre… pero ahora sin
acuerdo.
El resultado es contundente: aulas vacías, campus cerrados y miles de
estudiantes en pausa académica.
Mientras tanto, las autoridades hablan de diálogo, pero el sindicato respondió
con la medida más drástica: huelga total.
El caso Chapingo vuelve a exhibir un problema estructural: conflictos laborales
que se dejan crecer hasta estallar.
Y como siempre, quienes terminan pagando son los estudiantes.
