En la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, el descontento crece como
bola de nieve tras la Revisión Contractual y Salarial 2026-2028.
Lo que empezó como inconformidad aislada ya se convirtió en un frente común.
Personal académico de las escuelas: Instituto de Ciencias Agropecuarias
(ICAP), en Tulancingo Instituto de Artes y de la Preparatoria Número 1 decidió
alzar la voz contra los acuerdos anunciados por el sindicato el pasado 24 de
marzo, sumándose a otras unidades que consideran que las condiciones
laborales… más que mejorar, retrocedieron.
Los docentes del Instituto de Artes fueron claros: no están de acuerdo con los
términos negociados y respaldan las demandas de sus colegas en distintas
sedes universitarias. La crítica principal apunta a cambios en vacaciones y
prestaciones, que consideran insuficientes o incluso perjudiciales.
Por su parte, el profesorado de la Prepa 1 optó por una estrategia que mezcla
protesta y responsabilidad. Sí, están molestos… pero no van a dejar sin clases a
sus alumnos. Bajo la consigna “Amor, Orden y Progreso, no retroceso”,
decidieron continuar sus labores, pero trabajando bajo protesta.
La inconformidad no es nueva, pero sí cada vez más visible. En el Instituto de
Ciencias Agropecuarias (ICAP), en Tulancingo, también mantienen
movilizaciones pacíficas con el lema “los derechos se respetan”.
Aunque las clases no se detienen, los brazos con distintivos y las consignas
silenciosas dicen mucho: algo no está bien.
Y mientras la universidad sigue funcionando con aparente normalidad, por
dentro crece una pregunta incómoda: ¿hasta cuándo podrá sostenerse el
equilibrio entre protesta y estabilidad académica?
