PAG. 2
EL SACRIFICIO SILENCIOSO DE LAS FUERZAS ARMADAS FRENTE AL
CRIMEN ORGANIZADO

OPINIÓN DE: MARIA RESENDIZ

PACHUCA, HGO., 27 DE FEBRERO DE 2026
A lo largo de la historia reciente de México, la lucha contra el
crimen organizado ha marcado profundamente a la sociedad, a sus
instituciones y a miles de familias que han vivido de cerca el impacto de
la violencia. Este fenómeno no solo ha transformado la vida pública del
país, sino que también ha puesto a prueba la fortaleza del Estado y el
compromiso de sus fuerzas de seguridad. En este contexto, es
indispensable rendir homenaje a los elementos de las fuerzas armadas y
corporaciones policiales que han perdido la vida en cumplimiento de su
deber, enfrentando a grupos criminales de alta peligrosidad.
Uno de los criminales más conocidos de la actualidad es Nemesio
Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, identificado como líder del
Cártel Jalisco Nueva Generación. Esta organización ha sido señalada por

autoridades nacionales e internacionales como una de las más violentas
y con mayor capacidad operativa en el país. Su expansión territorial y su
poder de fuego han generado múltiples enfrentamientos con fuerzas
federales.
En distintos operativos para debilitar a esta organización criminal,
elementos del Ejército Mexicano, de la Guardia Nacional y de otras
corporaciones han sido emboscados y atacados con armamento de alto
calibre. Algunos de ellos perdieron la vida en actos de servicio,
cumpliendo con la misión de proteger a la población y preservar el orden
constitucional. Su sacrificio representa el compromiso del Estado
mexicano por restablecer la seguridad y fortalecer el Estado de derecho,
aun frente a riesgos extremos.
Pero la historia del crimen en méxico no comenzó en la era del
narcotráfico contemporáneo. En la década de 1980, otro nombre marcó
la crónica policial del país: alfredo ríos galeana, conocido como “el
enemigo público número 1”. Exmilitar convertido en asaltabancos, fue
protagonista de múltiples robos a instituciones financieras que lo
colocaron como uno de los delincuentes más buscados de su tiempo.
Durante años logró evadir a las autoridades e incluso protagonizó fugas
que incrementaron su fama. En uno de los episodios más polémicos de
su trayectoria, obtuvo su libertad en circunstancias que generaron
fuertes cuestionamientos públicos, antes de ser reaprehendido
posteriormente. Su caso evidenció fallas estructurales en el sistema
penitenciario y judicial de aquella época.
A lo largo de la historia moderna de México han existido
numerosos criminales de alta peligrosidad que ocuparon titulares y
encabezaron listas de los más buscados. Desde asaltantes de bancos en
los años setenta y ochenta, hasta líderes de poderosas organizaciones
del narcotráfico en las últimas décadas, cada generación ha enfrentado
distintas expresiones de la criminalidad. Los métodos, estructuras y
alcances de estos grupos han evolucionado, obligando también a
evolucionar a las instituciones encargadas de combatirlos.
Sin embargo, más allá de los nombres que se convirtieron en
símbolos de la delincuencia, es fundamental centrar la memoria
colectiva en quienes defendieron a la sociedad. Los soldados, marinos,
guardias nacionales y agentes que han enfrentado a estos grupos
representan el esfuerzo institucional por garantizar la paz. Honrar su
memoria implica reconocer su valentía, su disciplina y el alto costo
humano que ha tenido la lucha contra el crimen organizado en México.
Su legado no debe medirse únicamente en los operativos
realizados o en las capturas obtenidas, sino en el compromiso asumido
con la nación. Recordarlos es también recordar que la seguridad y el
Estado de derecho no son conceptos abstractos, sino principios que han
sido defendidos, en muchos casos, con la propia vida.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende