Cuando parecía que el caso estaba congelado en el archivo de los “algún día se
hará justicia”, la historia dio un giro digno de serie policiaca: Rafael Zaga Tawil
fue detenido en Florida por autoridades migratorias de Estados Unidos. Sí, no
fue la justicia mexicana la que finalmente lo alcanzó… pero algo es algo.
Zaga Tawil es señalado por su presunta participación en un fraude millonario
contra el Infonavit a través de su empresa Telra Realty, la cual habría recibido
una indemnización bastante generosa —y bastante cuestionable— por parte del
instituto. Todo muy legal… aparentemente, hasta que comenzaron a aparecer
dudas sobre cómo y por qué se pagó semejante cantidad.
En México, la Fiscalía General de la República (FGR) ha intentado imputarle
diversos delitos, pero el caso ha sido una especie de laberinto judicial: avances,
retrocesos, y muchas más preguntas que respuestas. En otras palabras, un
clásico.
Mientras tanto, Zaga Tawil decidió hacer lo que muchos en su situación hacen:
desaparecer del radar nacional. Pero el radar migratorio estadounidense parece
funcionar mejor que algunos expedientes mexicanos, y ahora enfrenta un nuevo
frente legal en territorio norteamericano.
La detención no implica necesariamente que responderá por los cargos en
México, pero abre la puerta a una posible extradición. Claro, siempre y cuando
los procesos legales —de ambos países— no se conviertan en una competencia
de quién tarda más.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una incómoda pregunta: ¿por qué algunos
escándalos financieros en México avanzan a paso de tortuga… hasta que
interviene otro país?
Por lo pronto, Zaga Tawil ya no está prófugo, pero tampoco exactamente donde
debería estar.
Ironías del sistema.

