En México, hablar de millones siempre levanta sospechas. Y cuando se trata de
donaciones… más.
El partido Morena lanzó una acusación directa: la Fundación Azteca no habría
ejercido 580 millones de pesos de un total de 2,500 millones recibidos en
donaciones durante siete años.
Sí, cientos de millones… aparentemente sin destino claro.
La polémica crece porque estas organizaciones suelen presentarse como
motores de apoyo social, canalizando recursos a causas educativas, culturales
o comunitarias.
Pero cuando los números no cuadran, la narrativa cambia.
Por si fuera poco, el Servicio de Administración Tributaria también entró en
escena al cancelar la autorización de donativos a México Evalúa.
El mensaje parece doble: revisión, control… y advertencia.
Este tipo de decisiones abre preguntas incómodas.
¿Se trata de una fiscalización legítima?
¿O de presión política disfrazada de auditoría?

Porque en México, la línea entre ambas suele ser… bastante delgada.
Mientras tanto, la transparencia vuelve a ser protagonista. O al menos, debería
serlo.

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