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¡CULTURA EN PACHUCA NO ES UN LUJO!
La redacción 17 de abril del 2026.
La posible salida de la Fundación Herrera Cabañas, con más de 33 años
de labor, pone en riesgo un espacio clave para el arte, la educación y la
reconstrucción social de jóvenes en la ciudad. Su pérdida significaría
mucho más que el cierre de un recinto: sería el apagón de una
alternativa cultural que ha dado oportunidades a generaciones.
En el corazón del Centro Histórico, un espacio que durante más de tres
décadas ha iluminado la vida cultural de la ciudad hoy enfrenta la
incertidumbre. La posible salida de la Fundación Herrera Cabañas
(FAHC) no solo representa el cierre de un inmueble, sino el apagón de
uno de los principales focos de cultura en Pachuca.
Por 33 años, esta casa ha sido abrigo de artistas, estudiantes y
ciudadanos que buscan en el arte una alternativa frente a la violencia, el
abandono y la falta de oportunidades. Talleres de música, pintura,
filosofía, danza y cine han dado forma a generaciones que encontraron
en la cultura un camino distinto. Sin embargo, hoy ese espacio podría
desaparecer.
De rescate histórico a riesgo de desaparición
El inmueble que alberga la fundación no es cualquier edificio. Con una
historia que incluye su uso como escuela, banco, sede política y espacio
agrario, estuvo a punto de convertirse en un estacionamiento, perdiendo
todo su valor social.
Fue gracias a la gestión de la doctora Irma Gutiérrez que este lugar se
transformó en un centro cultural abierto a la ciudadanía. Hoy, a sus 83
años, continúa luchando por mantener vivo el proyecto que ha
beneficiado a miles de personas.
La posible pérdida del espacio revive una pregunta incómoda: ¿vale más
un proyecto cultural o el interés urbano que prioriza otros usos del
suelo?
Más que arte: una herramienta social, La FAHC no solo exhibe arte;
construye comunidad. En sus aulas, jóvenes aprenden disciplina,
creatividad y valores. En sus muros, artistas emergentes encuentran una
oportunidad. En sus actividades, la cultura sale a las calles y llega a
barrios donde pocas veces hay alternativas recreativas.
Además, la fundación ha mantenido un modelo incluyente, ofreciendo
talleres accesibles e incluso gratuitos, entendiendo que la cultura no
debe ser un privilegio.
Tras el impacto de la pandemia de COVID-19, el esfuerzo por reconstruir
el proyecto ha sido constante. Empezar desde cero no ha sido sencillo,
pero la respuesta de la comunidad ha demostrado que el espacio sigue
siendo necesario., Un silencio que preocupa
Actualmente, exposiciones, talleres y proyectos como “Caminando
Hidalgo” mantienen viva la actividad cultural del lugar. Sin embargo, el
riesgo de desalojo amenaza con silenciar a estas voces.
Perder la Fundación Herrera Cabañas significaría mucho más que cerrar
puertas: implicaría apagar un foco que durante años ha dado luz a la
cultura, al arte y a la formación social en Pachuca. La cultura no es un
lujo
En una ciudad donde aún existen zonas con altos índices de violencia y
falta de oportunidades, espacios como este representan una alternativa
real. Su desaparición dejaría un vacío difícil de llenar.
Hoy, la pregunta no es solo qué pasará con el edificio, sino qué pasará
con quienes encontraron en él una oportunidad.
Porque cuando se apaga la cultura, también se apagan muchas
posibilidades.

