Por tercera semana consecutiva, la Secretaría de Hacienda decidió intervenir
para evitar un alza en los combustibles.
El apoyo, sin embargo, no es parejo: se concentra principalmente en el diésel,
un combustible clave para el transporte y la logística. La estrategia busca
contener el impacto inflacionario, especialmente en productos básicos.
Aunque la medida puede aliviar el bolsillo a corto plazo, también abre preguntas
sobre su sostenibilidad. Porque subsidiar combustibles no es precisamente
barato.
En otras palabras: se está conteniendo el problema… pero no necesariamente
resolviéndolo.
