La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, decidió que
presentarse ante el Senado no estaba en su agenda. Y no, no fue un tema de
tiempo… sino de “seguridad nacional”.
Convocada para explicar la participación de agentes estadounidenses en
operativos contra el narcotráfico en la sierra Tarahumara, Campos optó por
declinar la invitación. La razón oficial: no comprometer investigaciones en
curso ni revelar información confidencial.
La respuesta fue enviada mediante un oficio formal dirigido al Senado, donde se
argumenta que su presencia podría afectar el desarrollo de las indagatorias. En
otras palabras: mejor no hablar de eso… por ahora.
El tema, sin embargo, no es menor. La posible intervención de agencias
extranjeras en territorio mexicano siempre levanta cejas, genera tensiones
políticas y despierta preguntas incómodas sobre soberanía.
Mientras tanto, el Senado se queda con más dudas que respuestas y una silla
vacía en la mesa.
Porque al final, en la política mexicana, a veces el silencio también es una
estrategia.
